viernes, 23 de enero de 2015

La voz de los estudiantes

Los niños, hoy en día, aprenden a aprobar según el método de enseñanza pero no aprenden los conocimientos en sí. Esto quiere decir que, basándose en los conocimientos teóricos impartidos por el profesor, los niños tan solo se centran en aprobar el examen, dejando de lado lo que podrían aprender y, por tanto, memorizando los contenidos para plasmarlos en el examen. Este método tan tradicional resulta pésimo para tratar que los estudiantes aprendan, ya que no lo hacen. En su lugar, adquieren conocimientos básicos de muchas materias, los cuales olvidan al poco tiempo de examinarse acerca de ello.

Todo lo anteriormente dicho, evidentemente, no es culpa de los niños, sino del sistema educativo. Pero, por desgracia, sí repercute en su aprendizaje y formación para su futuro en el mundo laboral. De todos los contenidos que tocan, al final algo terminan aprendiendo en la escuela, pero no de la mejor manera posible. Por lo general y sorprendentemente, suelen aprender mucho más en ambientes menos instructivos, es decir, más distendidos, amenos y cercanos a los ojos de los niños. El problema principal es que, por norma general, la escuela frena la creatividad de los niños, puesto que únicamente se centran en su desarrollo en el ámbito académico, y no orientan al alumno para ayudarle a desarrollar su personalidad plenamente.

Hoy día, la escuela sigue respondiendo con métodos tradicionales, muy alejados de las necesidades reales de la sociedad actual y de los intereses de los alumnos. Por ello, se dice que el sistema educativo es anacrónico, algo que debería cambiar en pleno siglo XXI.

La educación es una tarea puramente humana, y es por ello que el principal cambio que ha de ocurrir es que la escuela se encargue de humanizar la educación, de educar para el futuro, según las necesidades de las personas y no según los intereses económicos, por ejemplo.
     
Tras haber visualizado el vídeo "La voz de los estudiantes", he observado que me sentía identificada con la mayor parte de situaciones que se reflejaban: el excesivo coste de la educación superior, la falta de atención por parte de los alumnos en las clases, los contenidos inservibles que se tratan en algunas asignaturas, la enorme cantidad de lecturas que nos exigen, la falta de atención personalizada por parte de los profesores (como las horas de tutoría)... y un sinfín de debilidades y carencias con las que cuenta nuestro sistema educativo.

Si no luchamos por la perpetuidad y la mejora de una educación pública con calidad de todos y para todos, el futuro no deparará nada bueno, dado que la educación es lo más valioso que tenemos. Hemos de tomar conciencia de que sin educación no se puede formar a las personas y, en consecuencia, tampoco a futuros profesionales, sea en el ámbito que sea.

A modo de conclusión podemos decir que, la educación responde a una necesidad, un derecho y un valor. Si prescindimos de alguno de ellos tiene consecuencias. En la mayoría de sistemas educativos, mediante la adquisición de conocimientos, se busca la obtención de los mejores resultados por parte del alumnado. Pero más allá de todo es, debemos tener muy presente que la educación debe ser el resultado de la instrucción y la orientación de los alumnos para lograr la mejor formación posible, no solo en el terreno de lo académico sino también en la construcción de la personalidad y la potenciación y adquisición de valores humanos, tales como la empatía, la solidaridad y el respeto por uno mismo y por la sociedad en la que se encuentra inserto.



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