viernes, 6 de febrero de 2015

La educación en la sociedad del conocimiento según Tedesco.


Esta sociedad está basada en la información y en el conocimiento, lo cual constituye una nueva estructura social, lo que da lugar a la "Sociedad del conocimiento". Debido a esto, hubo un optimismo inicial que rodeó a la sociedad, adquiriendo su versión más popular. 

Por aquel entonces, los libros defendían que el conocimiento y la sociedad. Por ello, como futuros educadores, debemos reflexionar acerca de los rasgos culturales de este nuevo capitalismo:

Primero: el llamado "cortoplacismo", con el tiempo tiene una relación muy particular, ya que rompe con el pasado. El pasado es obsoleto pero a su vez tiene un vínculo con el futuro, con la incertidumbre y la amenaza, lo cual se refleja en el presente. Además, descata la trasmisión de un patrimonio cultural y preparación de un futuro.

Segundo: esta es una cultura que valora mucho más la capacidad de cambiar que la experiencia, lo que uno sabe lo que uno adquiere no tiene apenas valor. Se valora la capacidad de estar constantemente cambiando.

Tercero: consumismo. Siempre estamos esperando lo nuevo, la nueva información. Estamos viviendo en un contexto cultural, que tiene como característica central una fuerte ruptura con los patrones culturales sobre los cuales se edifica la tarea educadora, especialmente la escolar.

En sus orígenes s.XIX, los sistemas educativos estuvieron fuertemente unidos con los sistemas nacionales, la idea de nación fue la que constituyó buena parte del sentido de la educación pública y, por tanto, obligatoria. Mientras que en el siglo XX, ya está más centrado, no tanto en el desarrollo del ciudadano nacional, sino en los recursos humanos para el desarrollo económico y social. Con ello, la educación se movió con cierto sentido.

En los años 90 comienza a sentirse este déficit de sentido, ya que el mercado genera competencia (ganadores, perdedores), pero no indica para qué. Y nos hace perder la idea de sentido común, de lo que nos une.

En ese contexto es en el que nos encontramos. A nivel internacional, a día de hoy está surgiendo una propuesta que trata de cubrir este déficit de sentido. Una opción ético-política. Por tanto, a raíz de esto, surge una necesidad ético-política de construir sociedades más justas. Sin educación no hay ninguna posibilidad de estar socialmente incluido. Según el Informe Delors necesitamos aprender a vivir juntos.

Uno de los grandes desafíos de la sociedad actual es como generar una adhesión a la justicia. Lo cual es muy exigente, tanto en términos cognitivos: manejar mucha información; como en términos éticos: renunciar en términos personales a muchos fenómenos que me pueden favorecer.

La escuela tiene una función específica: los aprendizajes básicos se pueden formar en la escuela, y este quizá sea el único lugar donde pueden formarse, puesto que estos aprendizajes básicos requieren tiempo. 

La escuela pública obligatoria fue contracultural en su momento y ahí fue donde adquirió toda su legitimidad. Mientras que la escuela tradicional creaba anclas, permitía que uno se anclara en un determinado contexto cultural, en una determinada situación. A día de hoy las anclas no sirven. Porque necesitamos movernos constantemente y para ello necesitamos brújulas, y quizá esta sea la función de la escuela, dotar a los estudiantes de esas brújulas que les permitan orientarse, para saber hacia donde tienen que ir y dirigirse.

A modo de conclusión, nuestro trabajo como educadores, en todos los niveles, desde las más altas autoridades hasta todos los docentes de las escuelas, es tomar esta idea y llevarla a cabo en las escuelas para que, a partir de ahí, tomemos todas nuestras decisiones.



A continuación, pasaremos a analizar la propuesta de un colegio en el centro de Málaga, Nuestra Señora de Gracia, donde el sentido de lo público adquiere gran importancia.

A él acuden niños de infantil y primaria de familias humildes con problemas de convivencia. Un grupo de profesores puso en  marcha, hace 8 años, un proyecto educativo para acabar con la desigualdad y resolver los conflictos en un ambiente de respeto, convivencia e integración.

En primer lugar, me parece muy interesante la propuesta de los planetas del sistema solar, ya que de una forma muy interactiva los niños aprenden la situación de cada planeta con respecto al Sol y sus movimientos de rotación.

Además, el hecho de que cada niño de infantil tenga un padrino del sexto curso de primaria, es un aspecto muy positivo para favorecer la lectura individualizada con cada uno de ellos, sintiéndose todos los niños partícipes y protagonistas de la actividad.

El equipo directivo del colegio defiende que una escuela pública de calidad no debe clasificar ni por inteligencias ni por el tema económico, sino que la mezcla e integración de todos los niños, independientemente del factor que los caracterice, son la base del crecimiento y la prosperidad en igualdad de condiciones para todos. Todo ello, favorece tanto el crecimiento personal como individualizado.

La gestión del centro es asamblearia, ello conlleva que todo lo que se vaya a llevar a cabo se discute en asamblea, argumentando las nuevas propuestas y las opiniones de cada uno respecto a lo que consideran que es mejor para el centro.

Asimismo, las voces de los niños también son importantes. Por ello, se realizan asambleas, herramienta muy importante dentro del aula, para tratar temas que incomodan o requieren de una solución. Las asambleas se realizan cada viernes y fomentan la participación de todos los alumnos, y todos ellos que han de ser moderadores a lo largo del curso.

Desgraciadamente, entre la mayoría de la población, se sigue defendiendo la idea de que lo innovador en la escuela no produce buenos resultados. Se cree esto ya que se tiende a pensar en el modelo tradicional, basado en la repetición y el seguimiento de los libros y recursos teóricos.

A día de hoy, la educación no está valorada. La educación es un derecho y desde el momento en que se reconoce como derecho si se producen recortes en recursos educativos la calidad disminuye considerablemente. En la práctica, todo ello supondrá una pérdida de profesorado en las aulas.

Una de las propuestas que se mencionan que me ha llamado mucho la atención, es el hecho de que si alguien quiere que su hijo acuda a una escuela concertada que la pague cada padre. Esto beneficiaría a la escuela pública, ya que todo el dinero destinado  por el Estado, a las escuelas concertadas, podría ser empleado para proveer de más recursos a las aulas de las escuelas públicas o ampliar el personal docente para una educación más individualizada y centrada en los alumnos.





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